Orgasmo: un misterio tan apetecido
Publicado en 9 julho 2009| Traducción: periodista Carolina Diaz, especial para i-salud.com | |
![]() | Dra. Iracema Teixeira es psicóloga somático - transpersonal, con especialización en Sexualidad Humana y maestra en Sexología. En su clínica, atiende adolescentes, adultos, y también en terapia sexual y consejo conyugal. Es Coordinadora del Grupo de Mujeres – "Descubriendo el Placer", Brasil. |
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Los medios de comunicación han explorado bastante este asunto, presentando varias “recetas” para alcanzar el orgasmo.
Entre tanto, debido a un legado cultural caracterizado por la represión, muchas mujeres, independiente de la edad, desconocen la experiencia orgásmica.
La emancipación femenina, caracterizada principalmente por la entrada de la mujer en el mercado del trabajo, no aseguró su derecho al placer.
Los métodos anticonceptivos, escoger la pareja, la independencia financiera no son sinónimos de una vida sexual satisfactoria y, a pesar de un discurso erótico y liberado, tan presente actualmente, en la intimidad de las cuatro paredes todavía se viven sentimientos de vergüenza, miedo y culpa.
¿Cómo vivir la plenitud del placer sexual con todos esos fantasmas?
La ausencia de orgasmo no es una situación rara.
En la práctica clínica se observa un porcentaje bien elevado de mujeres, sean ellas jóvenes o maduras, que nunca tuvieron orgasmo o cuando llegan a él es con dificultad.
El orgasmo constituye un aspecto importante del crecimiento sexual, y no es una experiencia solitaria de la dimensión psicológica.
Alcanzarlo no depende sólo de la excitación sexual, sino sobretodo, de la capacidad de entregarse a las sensaciones eróticas, de sentirse a gusto consigo misma, de las ideas que posee sobre sexo y los hombres y etc.
Así, crecer sexualmente significa crecer como persona en el sentido más amplio.
Tales cuestiones son parte de la jornada de maduración de toda mujer, no importa su edad.
De esa forma, para vivir la experiencia del orgasmo es necesario vivir la entrega.
Entregarse quiere decir abandonarse en las propias sensaciones, descubrir lo que gusta y lo que no gusta durante el contacto (con tacto) sexual y compartir con la pareja sus necesidades y deseos - recuerde que adivinar es imposible.
Eso implica conocer el propio cuerpo, aventurarse en el descubrir el cuerpo y las sensaciones de su pareja y abrirse al diálogo.
Si una mujer ansía por placer, ella es responsable por eso. No cabe transferir ese deseo al hombre, encontrándolo culpable por su frustración.
Conseguir llegar al orgasmo implica salir del papel de pasiva o víctima y comprometerse con su crecimiento sexual y personal.
Vale la pena asumir esta responsabilidad, este compromiso consigo misma: apropiarse de su cuerpo, del placer y del derecho de ser feliz.
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